Mientras el oro mantiene su estabilidad como refugio financiero, Bitcoin sigue ganando protagonismo con su descentralización y oferta limitada. Un análisis revela las principales diferencias para los inversores
Desde hace siglos, el oro ha sido símbolo de riqueza y estabilidad. Su papel como reserva de valor se ha consolidado a lo largo de la historia, convirtiéndolo en el refugio por excelencia en tiempos de crisis. Sin embargo, la llegada de las criptomonedas, en particular Bitcoin, ha abierto un debate sobre si este activo digital podría desplazar al metal precioso como la opción preferida de los inversores.
De acuerdo con Exness, uno de los brókeres minoristas más grandes del mundo, tanto el oro como Bitcoin poseen cualidades que los hacen atractivos como resguardo frente a la incertidumbre económica.
“Mientras que el oro es un activo físico, escaso y universalmente aceptado, Bitcoin representa la innovación tecnológica, la descentralización y la facilidad de transferencia sin intermediarios”, afirmó María Agustina Patti, Estratega de Mercados Financieros en Exness.
El oro, la reserva de valor por excelencia
El oro ha sido utilizado como medio de intercambio y reserva de valor desde la antigüedad. Su fortaleza radica en su estabilidad y en la confianza que ha inspirado a lo largo del tiempo. A diferencia de las monedas fiduciarias, su valor no depende de decisiones gubernamentales ni de la impresión descontrolada de dinero.
Durante crisis económicas y financieras, el oro ha demostrado ser un activo seguro. De acuerdo con información proporcionada por Exness, durante la crisis financiera de 2008, cuando los mercados colapsaron, el precio del oro se disparó, lo que demostró su papel como refugio. lgo similar sucedió en 2020, durante la pandemia del COVID-19, cuando el oro alcanzó su máximo histórico de aproximadamente USD 2.070 por onza.
