El precio del oro continuó su tendencia alcista durante febrero, con un incremento cercano al 5%, alcanzando los 5.222 dólares por onza y acumulando una subida aproximada del 20% en lo que va del año. Sin embargo, el comportamiento en otras divisas fue desigual. La fuerte apreciación de la rupia india, impulsada por la reducción arancelaria entre India y Estados Unidos, provocó una caída del 3,5% en los precios locales del oro. De forma similar, el fortalecimiento del renminbi en China también presionó a la baja los precios en moneda local.
El Modelo de Atribución de Rentabilidad del Oro (GRAM) sugiere que los principales factores que impulsaron los rendimientos positivos fueron la debilidad del dólar estadounidense —especialmente frente a las divisas de mercados emergentes— y la disminución de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años. No obstante, el modelo no explica completamente la magnitud del aumento del precio, dejando un residuo positivo significativo. La caída de la volatilidad implícita después del fuerte aumento de enero podría haber limitado las ganancias durante la primera mitad del mes, pero este efecto probablemente fue compensado por fuertes compras provenientes de Asia. Estas compras se reflejaron tanto en los retornos del oro durante el horario de negociación asiático como en los elevados volúmenes de negociación en la Bolsa de Futuros de Shanghái, factores que no se capturan directamente en el modelo.
En cuanto a los flujos de inversión, los ETF respaldados por oro registraron entradas netas de aproximadamente 5.300 millones de dólares durante febrero, equivalentes a un aumento de 26 toneladas en sus activos. Norteamérica y Asia lideraron estas entradas, mientras que Europa experimentó salidas por alrededor de 1.800 millones de dólares (equivalentes a 13 toneladas). Por su parte, las posiciones largas netas de dinero administrado en el mercado de futuros COMEX se redujeron con fuerza a comienzos del mes, aunque mostraron una ligera recuperación hacia finales de febrero.
Rendimiento del oro en diferentes monedas
Al cierre del 27 de febrero de 2026, el precio del oro en dólares estadounidenses fue de 5.222 USD por onza. Durante febrero, el oro registró un rendimiento del 4,8% en dólares y acumuló una subida del 19,6% en lo que va del año. En otras divisas, los retornos mensuales también fueron positivos en la mayoría de los casos: 5,2% en euros, 5,7% en yenes japoneses, 6,4% en libras esterlinas, 5,0% en dólares canadienses y 4,3% en francos suizos. En contraste, los precios cayeron en India (-3,5%) y China (-1,3%) debido a la fortaleza de sus monedas. Otros mercados, como Turquía y Australia, registraron aumentos del 5,9% y 2,6%, respectivamente.
Todos los mercados alcanzaron máximos históricos recientes el 29 de enero de 2026. Por ejemplo, el récord en dólares fue de 5.405 USD por onza, mientras que en euros fue de 4.521 y en yenes de 26.570 por gramo.
Cuando el dólar se vuelve contra sí mismo
A pesar del repunte a corto plazo del dólar estadounidense, es probable que la tendencia bajista del índice del dólar (DXY) se reanude, lo que podría convertirse en un factor positivo clave para el oro en el futuro. El dólar logró evitar una caída técnica en enero gracias a sorpresas económicas positivas en Estados Unidos y a un posicionamiento favorable en los mercados de futuros. Sin embargo, este movimiento se interpreta más como una pausa temporal que como un cambio estructural.
Existen varios argumentos que respaldan una debilidad del dólar a medio plazo. En primer lugar, tanto el dólar como el mercado bursátil estadounidense continúan mostrando valoraciones elevadas en comparación con su propia historia y con otros mercados desarrollados. En segundo lugar, la denominada “doble recompensa” que recibían los inversores extranjeros —beneficiarse simultáneamente de un dólar fuerte y de un sólido rendimiento de las acciones estadounidenses— parece estar desapareciendo, ya que mercados como Europa y Japón comienzan a ofrecer alternativas atractivas.
Además, los episodios históricos de mercados bajistas del dólar han estado acompañados por una debilidad relativa del mercado bursátil estadounidense. En muchos casos, las caídas iniciales de la moneda fueron pronunciadas, posiblemente debido a ciclos de retroalimentación negativa generados por salidas de capital de inversores internacionales.
Un dólar más débil también resulta coherente con la estrategia económica actual de Estados Unidos orientada a fomentar la relocalización industrial. Asimismo, el uso del dólar como herramienta de sanción financiera tras la invasión de Ucrania ha llevado a que bancos centrales y otros grandes inversores reconsideren su nivel de exposición al sistema financiero estadounidense.
Estados Unidos sigue siendo caro
Desde la perspectiva del tipo de cambio efectivo real y de métricas de valoración del mercado bursátil, como el ratio precio-ventas, Estados Unidos continúa presentando valoraciones relativamente altas frente a otras economías desarrolladas. Esto refuerza la idea de que parte del capital internacional podría comenzar a buscar oportunidades en otros mercados.
La posible desaparición de la “doble recompensa”
Los inversores extranjeros enfrentan actualmente una decisión estratégica: mantener su exposición a activos estadounidenses cubriendo el riesgo cambiario —lo que reduce sus retornos— o rotar sus inversiones hacia otros mercados. Existen señales preliminares de que este proceso podría estar comenzando.
Europa y Japón presentan argumentos sólidos para atraer capital: mayor margen fiscal en países como Alemania, valoraciones bursátiles más atractivas y un renovado impulso reformista en Japón. Además, los riesgos políticos y de concentración del mercado en Estados Unidos han aumentado.
Dado que los mercados bursátiles europeos y japoneses son considerablemente más pequeños que el estadounidense, incluso cambios modestos en los flujos de inversión pueden generar movimientos significativos en sus precios, reforzando la tendencia de rotación internacional.
Mercados bajistas del dólar: largos y con caídas iniciales pronunciadas
Históricamente, los ciclos bajistas del dólar han sido prolongados y con caídas fuertes al inicio. Si continúan las salidas de capital, podrían intensificar la depreciación de la moneda y deteriorar las perspectivas de rentabilidad relativa de los activos estadounidenses.
Hasta ahora, esta rotación se ha concentrado principalmente en los mercados de renta variable. En contraste, los bonos del Tesoro estadounidense siguen atrayendo flujos de inversión. Debido a que los diferenciales de tasas de interés sugieren que el dólar está aproximadamente en niveles de valoración justa, los flujos hacia acciones podrían volverse cada vez más determinantes para la trayectoria futura de la moneda.
Implicaciones para el oro
Un entorno caracterizado por un dólar más débil, elevada incertidumbre política y geopolítica, y mayor volatilidad en los flujos de capital suele ser favorable para el oro. A esto se suma la tendencia de los bancos centrales a diversificar sus reservas aumentando su exposición al metal precioso.
Sin embargo, también existen riesgos. Los altos precios actuales podrían limitar el interés de algunos inversores. Además, si el crecimiento económico se fortalece en regiones como Europa o Japón debido a mayores flujos financieros, el oro podría perder atractivo en esos mercados frente a un entorno de fuertes bolsas locales. De hecho, en febrero ya se observaron salidas de ETF de oro en Europa, motivadas por la toma de beneficios tras el fuerte aumento de precios en enero.
Impacto de las tensiones geopolíticas
El conflicto en Oriente Medio que estalló a finales de febrero generó una reacción inmediata en los mercados financieros el lunes 2 de marzo. Los precios del petróleo subieron, el dólar se fortaleció temporalmente y los rendimientos de los bonos disminuyeron ligeramente. El oro también reaccionó con fuerza, registrando un aumento cercano al 5% en apenas dos sesiones de negociación.
Históricamente, el oro ha respondido positivamente en aproximadamente dos tercios de los episodios en que las tensiones geopolíticas aumentan de forma significativa. No obstante, las semanas posteriores suelen presentar mayor incertidumbre: en ese periodo el rango de retornos del oro ha oscilado entre subidas del 8% y caídas del 3%, con una probabilidad de resultados positivos cercana al 57%.
En este contexto, el reciente repunte del dólar provocado por el conflicto probablemente sea temporal. Si la tendencia bajista estructural del dólar se reanuda, podría convertirse nuevamente en un factor de apoyo para el precio del oro en los próximos meses.
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