Ayer fue un día histórico para los metales preciosos: tanto el oro como la plata superaron finalmente dos niveles críticos, los US$4.000 y US$50, respectivamente.
Estos hitos eran seguidos muy de cerca por analistas e inversionistas, ya que marcaban resistencias psicológicas y técnicas clave. La ruptura confirma que el fuerte repunte iniciado a fines de agosto continúa con fuerza y sin señales de agotamiento.
Oro: una ruptura decisiva
Durante los últimos días, los futuros del oro en COMEX habían fluctuado alrededor de los US$4.000 sin una dirección clara. Sin embargo, ayer el metal logró superar de manera firme ese nivel con un volumen considerable, señal inequívoca de impulso alcista.
El oro al contado también confirmó la ruptura, cerrando por encima de los US$4.000 por primera vez, lo que refuerza la tendencia positiva. Con esto, el precio apunta hacia el objetivo de US$4.400 proyectado desde agosto.
Aunque el oro se encuentra en una zona de sobrecompra, se espera que los US$4.000 actúen ahora como un nuevo soporte. Es probable que, tras alcanzar los US$4.400, el metal retroceda brevemente para consolidar esa base antes de dirigirse hacia los US$5.000 en 2026, en línea con proyecciones de grandes bancos como Goldman Sachs.
En términos globales, el oro también rompió la barrera de 3.000 unidades en la Unidad Monetaria Mundial (UMM), una medida ponderada por el PIB de las 20 principales economías. Este avance refuerza la fortaleza del oro a nivel internacional y confirma que el impulso no depende solo del dólar estadounidense.
