El precio del oro superó el martes la marca histórica de los US$4.000 por onza, en un contexto de elevada incertidumbre política en Washington y un dólar debilitado frente a las principales divisas.
El contrato de futuros de diciembre 2025, uno de los más negociados, alcanzó un máximo de US$4.009. El avance no responde únicamente a factores coyunturales. La tendencia actual está respaldada por una demanda estructural sin precedentes, liderada por compras de bancos centrales, flujos récord hacia ETFs respaldados por oro y una estrategia de desdolarización por parte de economías emergentes.
Se trata del rendimiento más alto registrado por el metal en un solo año calendario desde 1979, según datos del World Gold Council. Este repunte, lejos de responder a factores transitorios, refleja una transformación estructural en el mercado, alimentada por flujos persistentes de inversión institucional y una creciente desconfianza frente a los activos en dólares.
La combinación de tensiones políticas en Estados Unidos, debilidad prolongada del dólar y un auge en la actividad del mercado de opciones han sido determinantes en la trayectoria alcista del oro durante septiembre y octubre.
Sólo en septiembre, se registraron 13 máximos históricos y entradas netas por US$17.300 millones en ETFs respaldados por oro, principalmente en América del Norte y Europa, lo que representa el mayor volumen mensual de flujos desde que existen estos instrumentos.
“La combinación de inflación persistente, políticas fiscales expansivas y tensiones geopolíticas sugiere que el oro continuará desempeñando un papel central como refugio y como activo de cobertura frente a la depreciación de las monedas", consideró Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB Latam.
