En esta entrevista de Diario Financiero con Josh Perez, jefe de comercio global en Aurica Canadá, junto a otros analistas internacionales, se analiza el comportamiento del mercado de los metales en 2025 desde una mirada experta y estratégica, abordando las razones que han devuelto al oro, la plata y el cobre al centro de la conversación financiera en un escenario de mayor incertidumbre global y cambios estructurales en la economía mundial.
Durante buena parte de la última década, los commodities quedaron relegados a un segundo plano. La narrativa dominante estuvo en la tecnología, la disrupción digital y el crecimiento acelerado, mientras los metales parecían avanzar sin ruido, atrapados entre ciclos económicos erráticos y una demanda global que no terminaba de despegar.
En 2025 ese escenario cambió. Oro, plata y cobre han vuelto al centro de la conversación, no como una moda pasajera, sino como reflejo de un mundo más incierto, más fragmentado y estructuralmente distinto al que conocíamos.
El punto de inflexión no responde a una sola causa. Según los analistas, confluyen factores monetarios, geopolíticos y productivos que han revalorizado el rol de los metales tanto como refugio financiero como insumo estratégico. En ese contexto, el mercado parece estar enviando una señal clara: los commodities ya no son solo un trade cíclico, sino una pieza relevante en la construcción de portafolios de largo plazo.
Por ejemplo, este viernes los precios del oro y la plata subieron a máximos históricos en la bolsa de Nueva York, ya que las tensiones geopolíticas se combinaron con las apuestas sobre los recortes de las tasas de interés de EEUU, lo que provocaron un nuevo salto en los metales preciosos.
El precio del oro avanzó cerca de un 1% –al superar los US$ 4.500 la onza–, subiendo 72% en lo que va del año. En tanto, la plata también alcanzó un récord, subiendo hasta un 5% –US$ 75.485 la onza–, con lo que su precio acumula alrededor de un 150% en 2025.



