El rally de los metales preciosos en enero se explica por una mezcla poco habitual de macro y posicionamiento, oro y plata no solo reaccionan a la típica búsqueda de refugio, también están recogiendo una caída sostenida del dólar y un aumento del nerviosismo respecto a la credibilidad fiscal y monetaria de las economías desarrolladas. En el tramo más reciente el oro llegó a marcar un máximo intradía cerca de 5.110 dólares por onza y se mantiene sobre el umbral psicológico de 5.000, mientras la plata tuvo un salto intradía de +5% y alcanzó un récord por encima de 117 dólares antes de moderarse.
El trasfondo macro ayuda a entender por qué el movimiento se aceleró, el índice dólar cayó alrededor de 2% en seis sesiones y el DXY se movió hacia 97, mínimos de más de cuatro meses, en paralelo el mercado empezó a hablar de una posible coordinación entre Estados Unidos y Japón para frenar la debilidad del yen, además se reactivaron temores por un eventual cierre parcial del gobierno en Washington y volvió el ruido sobre la independencia de la Reserva Federal justo antes de su primera decisión de política monetaria del año, en ese entorno el costo de oportunidad de mantener activos sin rendimiento pierde peso y los flujos buscan cobertura ante escenarios de inflación inesperada, mayor volatilidad geopolítica y desconfianza en bonos soberanos.
Oro
En el caso del oro la narrativa central es que el mercado lo está tratando como póliza de confianza, no solo como cobertura puntual, y esa lectura aparece en cifras de demanda financiera y oficial. Por el lado de los vehículos listados, se reportó un aumento de más de 28 toneladas en las tenencias de ETF respaldados por oro en una semana reciente, el mayor incremento semanal desde septiembre, y eso ayuda a explicar por qué el avance se sostiene incluso cuando el mercado duda de que las tasas vayan a caer rápido.
